Calmar la piel: La centella asiática es conocida por sus propiedades antiinflamatorias, ideal para piel sensible, enrojecida o irritada. Hidratar: Aporta humedad ligera, preparando la piel para absorber mejor los siguientes productos. Fortalecer la barrera cutánea: Ayuda a que la piel sea más resistente frente a factores externos (contaminación, clima, estrés). Cicatrización y regeneración: Favorece la recuperación de pequeñas irritaciones, marcas de acné o daños leves. Equilibrar la piel: Ayuda a mantener el pH tras la limpieza y refresca la piel.
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